
El deporte larense entra en una etapa de transición que no puede ser vista como un simple cambio de nombres. La posible llegada de Eliecer Freitez al Instituto del Deporte del estado Lara (IDEL) – se espera el pronunciamiento oficial – y la presencia de la profesora Mirian Jiménez en FUNDELA, no solo representan una nueva administración, sino la posibilidad de articular una visión que entienda el contexto, fortalezca la memoria y proyecte futuro. Porque el deporte, en su esencia, no es solo competencia: es identidad, es sociedad, es relato.
Jiménez tiene el peso de la experiencia. Fue atleta de alto rendimiento, formadora profesional, dirigente deportiva. Conoce el terreno, los silencios, las urgencias. Freitez, viene de dejar una importante huella en la gestión municipal al frente de IMDERI, ente deportivo del municipio capital del estado Lara. Ambos tienen ahora la responsabilidad de reconstruir un ecosistema que ha sobrevivido más por voluntad que por estructura, -donde la realidad pospandémica también jugó un papel preponderante dentro de la gestión de sus antecesores-. Y eso, en sí mismo, ya es un punto de partida.
El Reto de los Juegos Nacionales Juveniles
Para nada envidiable el reto que recae en la nueva dirigencia deportiva de la región, ya que los XXII Juegos Deportivos Nacionales Juveniles están a la vuelta de la esquina, con dos posibilidades, realizarlos en el mes de agosto durante las vacaciones escolares, o en tal caso a final de año, luego de finalizados los Juegos Bolivarianos de la Juventud, a desarrollarse en la capital de Venezuela.
Lara ha sido cuarto lugar en los Juegos Nacionales Juveniles de 2022 y 2024. Y aunque el sueño de ser sede en 2026 se desvaneció, el reto sigue intacto: competir con dignidad, consolidar lo logrado y, si es posible, subir al podio. Pero para eso, no basta con entrenar. Hay que ordenar, acompañar, entender.
Pensar en el deporte larense rumbo al 2026 exige más que revisar medalleros. implica reconocer procesos, entender contextos y asumir que la verdadera transformación comienza cuando se articula lo estructural con lo emocional. Disciplinas como la esgrima, el judo, el taekwondo, las pesas, el boxeo y el ajedrez, que alguna vez posicionaron a Lara como referente nacional, hoy reclaman atención no solo por nostalgia, sino por potencial. El crecimiento competitivo de la entidad en los Juegos Nacionales Juveniles Oriente 2024 fue evidente —como se reflejó en el artículo publicado por TeleRadio Digital el pasado 27 de noviembre «Cifras de los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Oriente 2024 Reflejan el Crecimiento del Deporte Larense«—, pero también dejó claro que la vara de medición no puede limitarse a la comparación con el año anterior.
Si Lara aspira a recuperar el sitial que ocupó en la primera década del siglo XXI, debe mirar hacia las disciplinas que históricamente le dieron identidad, y trabajar desde ya para que ese legado se traduzca en resultados. TeleRadio Digital, como multiplataforma con raíces guaras, ha sido parte de ese proceso de visibilización, acompañando desde la comunicación el esfuerzo de atletas, asociaciones y entidades. Pero el verdadero compromiso está en la planificación, en la escucha, y en la capacidad de convertir cada participación en una oportunidad de crecimiento. Porque si algo está claro, es que el deporte larense no necesita volver al pasado: necesita recuperar lo mejor de él para construir un presente competitivo y un futuro con propósito.

Las Asociaciones como bandera
El tejido asociativo tiene grandes fisuras. Hay asociaciones sin providencias, otras con acefalias crónicas, y la mayoría -para no decir todas- funcionan desde la autogestión, con más pasión que recursos.
El fútbol, por ejemplo, no logró clasificar en ninguna de sus cuatro modalidades en 2024. Y eso, más que una estadística, es un síntoma. Porque si el deporte más popular del planeta no logra representar a Lara en una cita nacional, algo profundo está fallando. Esto es apenas una de las tantas realidades.
Pero también hay luces. El ciclismo de pista mantiene su hegemonía. Las bochas y bolas criollas, el softbol y beisbol, los clavados, el wushu, el fisicoculturismo, el tenis de campo, el baloncesto, y el Racquetball, entre otras, siguen siendo cartas fuertes. Y hay disciplinas que, aunque no lograron podio, merecen ser reconocidas por su esfuerzo y proyección.
Catorce modalidades participaron en Oriente 2024 sin alcanzar medallas. Pero estuvieron. Clasificaron y representaron. Y eso, en un país donde competir ya es un acto de resistencia, tiene valor. Balonmano, en proceso de reestructuración, mostró señales de vida. Bowling, con juventud y poca experiencia, se hizo presente gracias al impulso de figuras como Rodolfo Monacceli Jr como entrenador y delegado, un deporte que no tiene asociación federada. El BMX y el ciclismo de montaña, con atletas de nivel nacional, siguen esperando que se les reconozca con más fuerza, incluso, que se les incluya. La gimnasia artística, con nuevas instalaciones privadas, puede resurgir, pero debe existir voluntad. El patinaje, que alguna vez hizo historia en Lara, necesita respaldo para volver a ser referente.
Y están también los deportes emergentes: kikimbol, skateboarding, pelota vasca, sambo, escalada, badminton, y no podía faltar el tradicional coleo, deporte que no clasificó a Oriente 2025. Todos con historias que merecen ser contadas, escuchadas, atendidas. No se trata de llenar casillas, sino de construir comunidad deportiva. De entender que cada disciplina tiene su lenguaje, su ritmo, su forma de convocar.
El reto de Fundela e IDEL no es solo técnico. Es emocional, cultural, filosófico. Se trata de devolverle al deporte larense su rostro de dignidad. De entender que competir no es solo ganar, sino representar. Que el atleta no es solo medalla, sino símbolo. Que la estructura no es solo presupuesto, sino voluntad política.
El Deporte por dentro
La Dirección de Alto Rendimiento y la Coordinación de Atención al Atleta deben ser espacios sensibles, estratégicos, humanos. Porque ya no basta con entrenar: hay que cuidar, motivar, acompañar. Otros estados compiten con becas, cupos universitarios, promesas sociales. Lara debe construir su propio modelo, sin copiar, pero sin quedarse atrás.
Los Juegos Nacionales Juveniles 2026 serán en Caracas. Y eso implica que la capital jugará con ventaja. Miranda y Carabobo no cederán terreno. Lara debe prepararse desde ya, como ya lo hacen diversos estados del país, no solo para sumar medallas, sino para sostener su lugar en el mapa deportivo nacional. Y para eso, hay que mirar con lupa, escuchar a las asociaciones, acompañar a los entrenadores, motivar a los padres, dignificar a los atletas, incluso, vincular a los medios de comunicación, como bandera motivacional.
El recuerdo de Lara 2001, donde la entidad fue sede y logró un importante segundo lugar, no debe ser nostalgia. Debe ser brújula. El gobernador Luis Reyes Reyes fue protagonista de aquella hazaña. Hoy, tiene la oportunidad de respaldar una gestión que no busca repetir, sino reinventar. Porque los tiempos cambiaron, pero el deseo de competir sigue intacto.
Quedan dos meses para cerrar el año. Los juegos comunales están por realizarse. La planificación a los JDNJ Caracas 2026 debe comenzar ahora. No hay tiempo para discursos de poco peso, o con miradas a largo plazo, cuanto el tiempo es corto y mediano.

El éxito de todos comienza con el compromiso de unos
El deporte larense inicia una nueva etapa, y con ella, una oportunidad real de avanzar. El éxito de quienes hoy asumen la conducción del sistema deportivo regional no es solo suyo: es un triunfo que se multiplica en cada atleta que sueña, en cada asociación que resiste, en cada comunidad que cree. Si a la dupla Fundela – IDEL le va bien, les va bien a todos. Porque cuando se gestiona con humildad, se escucha con respeto y se actúa con visión, el resultado no es solo medalla: es confianza, es identidad, es futuro.
La comunicación otro reto tangible para los nuevos gerentes
No podemos cerrar este artículo dejando a un lado la parte comunicacional, esa que se ha ido diluyendo por la creencia errada de que las redes sociales son medios masificadores, sin entender que apenas son vías, canales, herramientas. El deporte larense necesita mucho más que publicaciones instantáneas: necesita relato, presencia, estrategia. La visibilización no puede depender únicamente de lo que se comparte en línea, sino de una estructura que parta desde quienes tienen en sus manos la responsabilidad de dirigir. Las redes han ampliado el alcance informativo, sí, pero no han garantizado la masificación, esa que alguna vez llenó tribunas, movilizó comunidades y convirtió al deporte en causa regional, como el recordado Hilo de la 40 o la Ronda Inedista, porque más allá de la migración al ciber espacio, no podemos perder esa esencia de comunicarnos como hermanos, cara a cara, frente a frente.
Debemos recuperar esa conexión con el público, con los medios, con la calle, es parte del reto. Porque cuando el deporte se comunica con propósito, se convierte en identidad. Y cuando se comparte con visión, se multiplica.
Con más de 35 años siguiendo el pulso del deporte federado y habiendo vivido 15 ediciones de los Juegos Nacionales Juveniles, puedo decir que hay emociones que no envejecen. Estar en una tribuna, ver ondear la bandera larense y escuchar el “¡Gloria al pueblo mil veces altivo!” es más que un acto protocolar: es el instante donde todo cobra sentido. Suelen pasar dirigentes, atletas, entrenadores… algunos ya en el recuerdo, otros aún en la lucha diaria. Por fortuna, esta profesión nos permite quedarnos, mantenernos, quizás con menos fuerza porque el tiempo pesa, pero con intactas las ganas de celebrar los logros, de acompañar en las derrotas, de seguir creyendo. Porque cada vez que Lara compite, también soñamos. Y cada vez que llega una nueva gestión, deseamos —desde lo más profundo— que lo hagan bien. Porque si ellos triunfan, triunfa el deporte. Y si el deporte triunfa, volvemos todos a crecer y creer.
Periodista Luis Alonzo Paz

Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760
