
El mundo del béisbol internacional se encuentra en alerta máxima ante la posible baja de una de sus delegaciones más icónicas. La Federación de Béisbol de Puerto Rico (FBPR) analiza seriamente retirar su participación del World Baseball Classic (WBC) 2026, una decisión que, según su presidente José Quiles, está «casi tomada».
El detonante: El veto a las superestrellas
La postura de la federación surge como una respuesta de protesta ante la ola de permisos denegados por parte de diversas organizaciones de Grandes Ligas. La gota que colmó el vaso fue la reciente negativa para el campocorto de los Mets de Nueva York, Francisco Lindor, quien se une a una alarmante lista de bajas forzosas que incluye a Carlos Correa, José Berríos, Víctor Caratini, Yacksel Ríos, Emilio Pagán y Alexis Díaz.
En la mayoría de los casos, los equipos de la MLB han apelado a restricciones en las pólizas de seguro o planes médicos preventivos, dejando a la selección boricua sin su columna vertebral para el torneo de marzo.
«Si no podemos participar en igualdad de condiciones, está discutido. Estamos contemplando no participar en esta edición; vamos a ver qué pasa en estos días», afirmó Quiles, enfatizando que no presentará un equipo que no esté a la altura de lo que el país espera.
Desigualdad competitiva y peso económico
El malestar boricua se intensifica al observar la conformación de otras selecciones. Mientras Puerto Rico pierde a sus referentes, el equipo de Estados Unidos ha confirmado un plantel estelar con figuras como Aaron Judge, Bryce Harper, Kyle Schwarber y los ganadores del Cy Young, Tarik Skubal y Paul Skenes.
La posible salida de Puerto Rico —actual número 7 del ranking mundial— representaría un golpe devastador no solo en lo deportivo, sino en lo financiero. La ciudad de San Juan fue designada como sede del Grupo A, y la ausencia del equipo anfitrión pondría en riesgo un impacto económico proyectado en millones de dólares por concepto de taquilla, turismo y derechos de transmisión.
La diplomacia de Venezuela ante el mismo escenario
Esta crisis pone bajo la lupa la gestión de otras potencias del Caribe, como Venezuela. La presidenta de FEVEBEISBOL, Aracelis León, ha mantenido una estrategia basada en la diplomacia técnica. A pesar de enfrentar retos similares con las pólizas de seguro de sus lanzadores y figuras, la gerencia venezolana apuesta por la negociación constante con la MLB para garantizar su presencia en Miami, contrastando con la postura de confrontación total adoptada por la dirigencia de Puerto Rico, quienes con esa posición demuestras que si quieren ir a la par a un mundial de beisbol, porque saben que pueden dar la campana.
La posición de Venezuela siempre ha sido de nula confrontación, incluso, más allá de la molestia por la negativa de un permiso a algún jugador, en las calles el propio venezolano de a pie, siempre pone por encima los intereses de la MLB en contra de los jugadores de la selección, sin importar que los jugadores de USA si pueden participar.
Un golpe millonario y organizativo
La salida de Puerto Rico —actual número 7 del ranking mundial— no solo afectaría lo deportivo. San Juan es sede del Grupo A, y la ausencia del equipo anfitrión pondría en riesgo un impacto económico proyectado en 30 millones de dólares, afectando directamente la taquilla y el turismo en la región.

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