«La trágica muerte de un joven aficionado en las inmediaciones del estadio la Carolina de Barinas a manos de unos barristas del Deportivo Lara, expone la encrucijada más dolorosa del balompié nacional. Este doloroso suceso no admite el silencio ni los comunicados de trámite, sino que exige una profunda reflexión y un llamado sincero al presidente de la FVF, Jorge Giménez, para abrir las puertas al diálogo institucional y social: o se asume la responsabilidad compartida de unir al fútbol venezolano en torno a soluciones reales, o la violencia continuará cobrando vidas. (LAP)

Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760

Jorge, escribirte hoy, luego de lo sucedido en Barinas, no nace del impulso de la confrontación ni de la búsqueda de un titular efectista. Te escribo -en primera persona- desde la empatía más profunda, desde el respeto a la alta responsabilidad que sostienes sobre tus hombros y desde la angustia compartida por un deporte que nos duele a todos. Cuando la tragedia toca las puertas de un estadio venezolano, el periodismo – ese que tanto defiendo y amo – no puede quedarse en la trinchera del ataque; debe tender puentes de reflexión que nos permitan mirarnos a los ojos y preguntarnos qué estamos haciendo mal como sociedad y como institución.

Te hablo, con la serenidad que otorgan 37 años caminando las canchas de este país, viendo crecer a generaciones de futbolistas, entrenadores y fanáticos. Gobernar el fútbol nacional desde la cúpula de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) tras una rápida irrupción en el nivel directivo es una tarea compleja, recuerda que llegaste a ese puesto en apenas 6 años. Sin embargo, en medio de esa vorágine ejecutiva, es vital no perder la sensibilidad ni la cercanía con el pulso real de la calle, ahí donde el fútbol se vive con la pureza y las carencias del día a día.

La cercanía necesaria y el valor del diálogo

Jorge, entiendo perfectamente que las dinámicas del poder global —esas lógicas que mueven a la FIFA de Gianni Infantino o a la Conmebol de Alejandro Domínguez— exigen atender agendas pragmáticas y diplomáticas donde el voto federativo y la gestión corporativa absorben casi todo el tiempo. Pero el fútbol de un país no habita solo en los despachos; se respira en el esfuerzo del club de provincia o la capital, en el aficionado que ahorra para una entrada y en el joven que sueña con vestir la camiseta Vinotinto.

Hermano, en mis casi cuatro décadas en esta profesión me tocó visitar en más de veinte oportunidades la oficina de Rafael Esquivel. Con todas las diferencias, cuestionamientos y matices que tuvo su gestión, y hasta con la rabia que me tenia por mis irreverencias, las puertas siempre estuvieron abiertas para conversar de fútbol de par en par, te diré algo, que a lo mejor no sabes, intenté saludarte en el Domo Bolivariano en el evento de futsal, y tus guardaespaldas y tu equipo de marketing personal no me lo permitieron, que chimbo que eso pase en nuestro fútbol, y de una persona que llegó a la FVF tras comprar un equipo que hoy es protagonista de los sucedido en Barinas de verdad incomoda.

Te lo repito, hoy preocupa percibir un cerco de aislamiento alrededor del ente rector, una fortaleza custodiada por severos anillos de seguridad que terminan alejándote de la gente. Me pregunto desde el afecto por este deporte: ¿hace falta tanta distancia? Dirigentes de otras disciplinas en el país, incluso con títulos mundiales a cuestas como Aracelis León -beisbol- , caminan entre el pueblo con total soltura. La autoridad verdadera y el liderazgo inspirador no necesitan murallas; se fortalecen cuando se abraza al seguidor común y se escucha al que piensa distinto.

La pedagogía de la empatía frente al luto

La reciente tragedia ocurrida en Barinas – la que nos inspira a hacer esta carta pública – , donde un joven aficionado perdió la vida en las inmediaciones del estadio La Carolina, nos deja con el corazón encogido, te juro que hemos llorado de la impotencia porque lo hemos advertido en este medio hasta la saciedad.

No podemos permitir que el dolor humano se metabolice institucionalmente con la fría publicación de un comunicado de trámite. Decirte esto es un acto de honestidad: cuando la respuesta ante la barbarie se percibe tibia o tímida frente a los grupos violentos que dañan el espectáculo y que ustedes al igual que nosotros sabemos quienes son, donde la institución corre el riesgo de caer en una dolorosa complicidad por omisión.

Sé que no deseas que estas tragedias ocurran, es más que obvio. Por eso mismo, la empatía hacia las familias y hacia el aficionado de bien exige firmeza pedagógica, mano dura ante la violencia y un compromiso decidido por sanar las tribunas. Mientras la dirigencia cuenta con protección, hablo de tus escoltas, miles de familias acuden a los recintos confiando en que el Estado y la FVF velarán por su vida. No los dejemos solos.

Una invitación sincera a construir juntos

Jorge, más que lanzarte un reto o una provocación, te extendemos una invitación sincera, abierta y respetuosa a conversar de frente sobre el fútbol que soñamos. Hablemos de proyectos, de seguridad en las canchas, de formación sociocultural y del modelo de país que el deporte puede impulsar. Hagámoslo en un espacio de diálogo transparente, despojado de sesgos o de esos entornos de adulancia que a menudo impiden ver la realidad con claridad y que seguramente te rodean. Pero también debes entender que no pertenecemos a esa generación cristalina que te ve como un Mesías, y que no se atreven a cuestionarte por miedo o por intereses, eso debes saberlo.

Te prometo que si en esa conversación identificamos aciertos en tu gestión, los cuales deben existir, seremos los primeros en reconocerlos y aplaudirlos con la objetividad que nos ha caracterizado durante 37 años. Pero es necesario que escuches las voces de quienes llevamos toda una vida en esto y solo deseamos que al fútbol venezolano le vaya bien.

Tú conoces los desafíos y sabes quiénes integran la estructura que hoy debemos transformar. Estamos a tiempo de evitar que la violencia y la descomposición nos desdibujen ante el continente.

Espero que estas líneas encuentren receptividad en tu despacho. El día, la hora y el lugar los pones tú; de nuestra parte solo encontrarás a un periodista apasionado dispuesto a sumar ideas por el bien de nuestro fútbol.

Las condolencias a la familia del chico asesinado por quienes nunca debieron estar en el fútbol, ¡se les permitió!, es tiempo de evitar males mayores.