Por Luis Alonzo Paz | CNP Lara

Hay quienes dicen que el fútbol venezolano es único, y realmente no deja de sorprendernos cuando observamos dinámicas que se aíslan de las posibilidades reales de crecimiento en comparación con otras naciones de mayor tradición en este deporte. La entrada a los cuartos de final de la Liga FUTVE 2 2026 encuentra a los dos representantes del estado Lara —el Deportivo Lara y el Barquisimeto SC— inmersos en una fase decisiva donde los matices extradeportivos, los giros logísticos de última hora y la presión por la promoción cargan de tensión el ambiente regional.

Mudanza a Cabudare: el cambio de sede del Barquisimeto SC

Tras un año entero de debate sobre si la casa natural del Deportivo Lara era el Estadio Metropolitano de Cabudare y el Estadio Farid Richa la cajita de cristal del equipo barquisimetano, esa narrativa se tiró por la borda. Durante una gira por las instalaciones de su búnker donde asistieron algunos representantes de medios de comunicación y cuentas de Instagram, la directiva del conjunto monocromático señaló que disputará sus partidos de la fase final en el coso de Palavecino, es decir, El Barquisimeto SC jugará en Cabudare. TeleRadio Digital intentó conversar con su presidente, Ricardo Naim, para profundizar en las razones de la decisión; sin embargo, al momento de redactar este reporte el contacto resultó infructuoso.

Allegados a la institución señalaron que la mudanza respondería a exigencias del Director Técnico Gabriel Cíchero, que habría manifestado incomodidad para competir sobre el césped de la avenida Libertador en el municipio Iribarren. De confirmarse esa versión, la afición estaría presenciando una suerte de adaptación local a los caprichos dirigenciales o técnicos, corriendo el riesgo de comprometer el objetivo de subir a Primera División por decisiones ensayadas a base de prueba y error, un cheque en blanco muy parecido al que la FVF le entregó al «Bocha» Batista. La tesis de que el Farid Richa no cumple con las condiciones mínimas para esta ronda roza en lo absurdo al contrastarla con los escenarios que albergan partidos en el resto del país. Cambiar la sede a otro municipio representa una clara desatención a la fanaticada barquisimetana, justo cuando la plaza comenzaba a construir sentido de pertenencia con un club que apostó por llevar el nombre de la ciudad para generar arraigo, sin inmiscuir cómo puede afectar esto en las relaciones políticas, entendiendo que posiblemente la alcaldía de Iribarren apostaba con tener un equipo que lo represente de forma profesional.

En la cancha, la escuadra guara enfrentará el choque de ida este domingo 1° de noviembre como visitante ante el Deportivo Miranda, bajo el arbitraje de Jesús Valenzuela. Los números presentados por la institución muestran una clasificación en el segundo lugar del Grupo Occidental con 56 puntos (a 14 unidades del líder Deportivo Lara), registrando 16 victorias, 8 empates, 8 derrotas, +22 en la diferencia de gol y un 58% de efectividad en puntos tras la llegada de Gabriel Cíchero al banquillo. El partido de vuelta de esta llave está programado para el sábado 7 de noviembre a las 6:00 p.m. en el Estadio Metropolitano de Lara.

Deportivo Lara entre el liderato deportivo y los rumores de pasillo

En la acera de enfrente, el Deportivo Lara observa el panorama tras haber liderado con comodidad la fase regular del Grupo Occidental al sumar 70 puntos y una diferencia de +32. Sin embargo, en los pasillos de la entidad aún resuena el impacto de una reciente publicación «pagada» en la red social Instagram que daba a entender que el equipo se encontraba en proceso de búsqueda de compradores y que su presidencia podría quedar vacante. Más allá de generar un ambiente de respaldo paternalista, la forma en que se manejó el tema sembró incertidumbre en el entorno rojinegro en el momento más delicado del calendario.

En lo estrictamente deportivo, el Deportivo Lara visitará este domingo 1° de noviembre al Zamora FC «B» en Barinas, en un duelo que contará con la conducción arbitral de Miguel Rosales. Aunque la filial barinesa no posee opción reglamentaria de ascender por su condición de equipo filial, representa un rival peligroso dispuesto a complicarle la serie al rojinegro, aprovechando que su primer equipo no disputa los cuadrangulares de la categoría de oro.

Sin margen de error: un solo boleto a la máxima categoría

Ambas instituciones sostienen el discurso institucional de luchar sin reservas por la promoción; no obstante, el formato de competencia es categórico y solo otorga un cupo a la Primera División entre los seis aspirantes con opción de subir.

  • Si sube el Deportivo Lara: Consolidará una campaña de ensueño para una institución que arrancó el año sorteando severas limitaciones económicas y logísticas. No lograr el objetivo podría desencadenar una implosión interna de pronósticos reservados, incluso, su desaparición en la orbita local.
  • Si sube el Barquisimeto SC: Salvará un año de altibajos e impulsará un proyecto joven que confió en sus fuerzas básicas. Quedarse en el camino, por el contrario, pondría en evidencia el costo de entregar la conducción del proyecto a decisiones precipitadas en el banquillo, otorgando un cheque en blanco un técnico sin experiencia y que intenta vender a como de lugar su proyecto «Winners».

El aficionado regional mantiene la expectativa de ver nuevamente a Lara representado en la división de honor. Si ambos clubes logran avanzar hasta disputar la final del torneo, el estado asegurará automáticamente su retorno a la élite; de no darse esa combinación, el margen se reducirá a cruzar los dedos para que la definición no termine en un desenlace adverso para el balompié local.