Pasado el guayabo por la no clasificación de Venezuela al menos al repechaje mundialista, y dejando atrás la resaca del título mundial de béisbol, el deporte de conjunto de selección salta de nuevo a la cancha. Nuestra selección Vinotinto comienza oficialmente el ciclo de Oswaldo Vizcarrondo al frente del equipo de mayores en el Torneo FIFA Series 2026, una cita que en territorio asiático representa el primer síntoma de vida para un grupo que busca redimirse ante su afición y demostrar que el sueño de trascender sigue vigente.

Este viernes desde las 6:00 de la mañana, el Estadio Pakhtakor Markaziy de Taskent, en Uzbekistán, será el escenario donde Vizcarrondo asuma la pizarra nacional con el reto de transformar el optimismo en un funcionamiento sólido. Tras los reveses del pasado inmediato, este torneo otorgado por la FIFA surge como un espacio de evaluación crítica y necesaria. Es una oportunidad para que la Federación Venezolana de Fútbol muestre esos síntomas de humildad que el entorno demanda, reconociendo que este nuevo proceso debe cimentarse en el trabajo silencioso y no en las estridencias de gestiones previas que no alcanzaron los objetivos trazados.

La historia de los rivales

La historia, al menos en los papeles, sonríe al combinado nacional en este debut. Venezuela y Trinidad y Tobago han construido una rivalidad amistosa que favorece ampliamente al tricolor, con un registro invicto en cinco enfrentamientos previos. Desde aquel primer choque en 1996 bajo la dirección de Rafa Santana en Puerto España, la Vinotinto no ha conocido la derrota ante los «Soca Warriors». La era de Richard Páez en 2003 consolidó este dominio con una goleada 3-0 en San Cristóbal, gracias a la pegada de Juan Arango y Daniel «Cari Cari» Noriega, y un empate posterior en el Caribe donde Cristian Cáseres firmó un doblete memorable.

El antecedente más reciente nos traslada a 2019, cuando en el Estadio Olímpico de la UCV el equipo entonces dirigido por Rafael Dudamel se impuso 2-0 con goles de Salomón Rondón y Darwin Machís. Aquella tarde, recordada por el homenaje a Tomás Rincón en su centenario de partidos, hoy sirve de referencia para una plantilla que necesita recuperar la mística ganadora. Ahora, en un recinto con capacidad para 35.000 espectadores en la capital uzbeka, el cuerpo técnico liderado por Vizcarrondo tendrá la tarea de observar nuevas variantes y medir el pulso de piezas que refresquen la estructura de cara a los retos oficiales que vendrán.

A Madrugar este viernes para ver a la selección es un acto memorable para un país que entiende que cada inicio de ciclo es una invitación a la esperanza. La Vinotinto salta al campo con el peso de la autocrítica por lo que no se logró, pero con la mirada puesta en un futuro que exige más coherencia y menos triunfalismo. Este duelo en Taskent es el punto de partida de un camino largo donde el fútbol venezolano buscará, finalmente, dar el salto de calidad que el pasado inmediato nos negó.

TRD Sport | Luis Alonzo Paz | CNP 10.760