La jornada de este martes 31 de marzo coloca a la selección de Bolivia en la antesala de un regreso a la Copa del Mundo tras 32 años de ausencia. Mientras el conjunto del altiplano se juega la vida en Monterrey, el entorno deportivo venezolano despierta con la amarga interrogante de qué sucedió con el proceso de la Vinotinto.

Si Venezuela ocupara hoy ese lugar en el repechaje, el país amanecería paralizado bajo una consigna del «Mano Tengo FE» fe que conectaría perfectamente con el inicio de la Semana Santa. Con la memoria fresca por el éxito en el Clásico Mundial de Béisbol, el júbilo nacional sería la tendencia absoluta, pero la realidad actual obliga a una reflexión mucho más profunda.

La historia del béisbol sirve como un espejo necesario donde la humildad debe ser la ventana principal para exhibir los éxitos. A nuestra disciplina reina le tomó 85 años suplantar la gesta de los Héroes del 41, atravesando décadas de figuras con grandes nombres pero con un compromiso que se diluía entre festejos, rumbas, lunas de miel prepagadas y falta de rigor profesional.

Aunque las comparaciones suelen ser tediosas, el balance del ciclo de Fernando «Bocha» Batista deja una lección clara sobre la jerarquía y el sentido de pertenencia. No se puede exigir el peso de un apellido si el nivel de entrega no corresponde a la magnitud de una responsabilidad que hoy, irónicamente, Bolivia sí parece haber asumido.

Una victoria boliviana ante Irak no solo cortaría su propia sequía, sino que permitiría a la Conmebol alcanzar una cifra récord de siete representantes en el Mundial 2026. Es la paradoja de una región donde la constancia de los procesos menos mediáticos termina superando a las individualidades cuando el objetivo común se pierde en la desorientación.

El cierre de esta jornada en horas de la madrugada definirá quiénes ocuparán los seis asientos restantes en la mesa del fútbol global. Para Venezuela, queda la tarea de entender que el camino al Mundial no se construye con proyecciones ni con fe vacía, sino cuando el sacrificio y la humildad logran finalmente alinearse con el talento.

A pasar la página y hablar de los que si están

  • República Democrática del Congo vs. Jamaica (Guadalajara): El ganador irá al Grupo K, junto a Colombia, Portugal y Uzbekistán. RD Congo llega como único representante africano tras dejar en el camino a Camerún y Nigeria. Los Leopardos buscan su segunda participación mundialista, después de su debut en 1974. Enfrente estará Jamaica, que le ganó este viernes a Nueva Caledonia y sueña con volver a un Mundial tras su única experiencia en Francia 1998.
  • Irak vs. Bolivia (Monterrey): El ganador irá al Grupo I, junto a Francia, Noruega y Senegal. Irak superó a Emiratos Árabes Unidos en la fase asiática y sueña con regresar a un Mundial, algo que solo logró en México 1986. Del otro lado, Bolivia quiere cortar una sequía de 32 años: su última presencia fue en Estados Unidos 1994. Los bolivianos llegan impulsados por su victoria frente a Surinam en la semifinal.
  • Italia vs. Bosnia y Herzegovina (Zenica): El ganador irá al Grupo B, junto a Canadá, Catar y Suiza. Italia, cuatro veces campeón del mundo, busca revancha tras perderse los últimos dos torneos. Los de Gennaro Gattuso eliminaron a Irlanda del Norte y tendrán enfrente a Bosnia y Herzegovina, que quiere volver a la Copa tras su debut en Brasil 2014.
  • Suecia vs. Polonia (Solna): El ganador irá al Grupo F, junto a Japón, Países Bajos y Túnez. Suecia sueña con volver a jugar un Mundial en suelo estadounidense, como en 1994. Los escandinavos eliminaron a Ucrania y ahora se cruzarán con Polonia, que superó a Albania y busca su décima participación.
  • Turquía vs. Kosovo (Pristina): El ganador irá al Grupo D, junto a Australia, Paraguay y Estados Unidos. Turquía no juega un Mundial desde 2002. Por su parte, Kosovo está a un paso de lograr su primera clasificación.
  • Dinamarca vs. República Checa (Praga): El ganador irá al Grupo A, junto a República de Corea, México y Sudáfrica. Dinamarca se recuperó con una victoria ante Macedonia del Norte, mientras que la República Checa busca volver tras 20 años de ausencia.

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