Más allá de un posible patriotismo argentino o sureño, no queda duda que lo visto en los medios de comunicación que cubren el Mundial de Clubes, habla por si solo. Y si a esto le sumamos los relatos del ¿cómo? y el ¿Por qué? llegaron o están allí algunos hinchas, definitivamente es la actitud hacia una cultura que para muchos no tendría explicaciones. (LAP)

Por más que el fútbol sea un deporte de once contra once, hay ocasiones en que el jugador número doce inclina la balanza. Y si hay una hinchada que ha hecho de esa figura un emblema, es la de Boca Juniors. En el Mundial de Clubes 2025, disputado en Estados Unidos, la marea azul y oro no solo acompañó: conquistó.

Desde días antes del debut del equipo argentino, Miami Beach se transformó en una sucursal de La Bombonera. Banderas, bombos, bengalas y hasta drones sobrevolando el banderazo masivo fueron testigos de una pasión que no conoce fronteras2. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, incluso compartió imágenes del fenómeno, sorprendido por la magnitud del fervor xeneize.

En los partidos disputados en el Hard Rock Stadium, Boca empató con Benfica y cayó ajustadamente ante el Bayern Múnich. Pero si uno cerraba los ojos, el ambiente era inequívocamente boquense. Más de 60 mil personas, en su mayoría hinchas del club argentino, tiñeron las gradas de azul y oro4. Harry Kane, figura del Bayern, lo resumió con admiración: “Fue una atmósfera increíble, uno de los mejores ambientes de mi carrera”.

Lo que distingue a esta hinchada no es solo la cantidad, sino la entrega. Algunos fanáticos confesaron haber viajado sin heladera, haber pedido licencias laborales o incluso haber puesto en riesgo relaciones personales para estar presentes. ¿Exagerado? Tal vez. ¿Apasionado? Sin duda.

En un torneo que reúne a los mejores clubes del planeta, Boca no solo compite en la cancha. Su hinchada compite —y gana— en las tribunas. ¿Son los mejores fanáticos del mundo? No hay ranking oficial, pero si la pasión se midiera en decibeles, kilómetros recorridos y lágrimas derramadas, pocos podrían discutirlo.

Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760