El fútbol en el estado Lara atraviesa una etapa de transición marcada por altibajos, intentos de renovación y una búsqueda constante de identidad. A pesar de contar con talento emergente, clubes en formación y una afición que sigue esperando respuestas, los resultados y las decisiones institucionales han dejado más preguntas que certezas.

En los últimos años, la región ha visto debilitarse con ribetes de desaparición a un referente profesional del presente siglo, y ha presenciado el nacimiento de una nueva propuesta que aún busca consolidarse. La metamorfosis futbolística larense ha sido profunda, pero en muchos casos, con más debilidades que fortalezas.

«Yo soy… del mercado del manteco…»

Hoy, el único ícono profesional visible es el Barquisimeto SC, club que surgió tras un acuerdo entre empresarios locales y la Academia Rey. Aunque aún es prematuro hablar de arraigo, el equipo ha mostrado señales positivas: buen fútbol en cancha, segundo lugar en su grupo y clasificación a la ronda final de la Liga FUTVE2. Su apuesta por una identidad más barquisimetana, con colores distintos y una estética renovada, busca diferenciarse de lo tradicional. Sin embargo, su principal debilidad sigue siendo la escasa proyección mediática y arraigo en la población, un problema recurrente en el deporte regional, con excepción de los Cardenales de Lara.

Depor «en busca de» Vida

Por su parte, el Deportivo Lara continúa en una especie de limbo institucional. Tras el cierre temporal por la estafa de Kalil Yousef en 2022 y el fallido intento de regresar directamente a la primera división en 2025, el club ha mantenido una política comunicacional marcada por el silencio.

Actualmente hace vida en el fútbol amateur, con su sede deportiva ubicada en Yaracuy, y aunque se especula sobre un nuevo intento de retorno, todo lo que se diga sobre su futuro se mueve en el terreno de lo hipotético. Lo único seguro, es que comenzaron esta nueva etapa de posible regreso como el año pasado, con más intriga que realidades, y con un espejismo especulativo, que denota poco respeto al hincha que busca respuestas tangibles. Al parecer desestiman la lección del primer trimestre de este año, y vuelven con el mismo estilo.

¿Fútbol asociado?

En este panorama, la Asociación de Fútbol del estado Lara (AFEL), también entra en esta cúpula balompédica regional, con un gran un rol protagónico, aunque no necesariamente por sus logros competitivos. En los últimos cuatro años, solo ha conseguido un título, en 2023. A nivel de selecciones, los resultados han sido bajos, y la ausencia total de sus cuatro disciplinas (campo masculino y femenino, futsal masculino y femenino) en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Oriente 2024 dejó una marca difícil de ignorar.

Eso sí, si hablamos de organización interna, la AFEL ha demostrado una capacidad notable para montar torneos locales con premiaciones rimbombantes, ambientaciones de lujo y escenarios que rozan la estética de una Champions League, -comentario con toque irónico- : el brillo de las medallas no ha logrado traducirse en resultados nacionales. Bien cabe la interrogante: ¿es buena la Asociación para organizar torneos internos, pero débil para afrontar los compromisos de selección?

El último cartucho del año… y se esfumó

El capítulo más reciente lo protagonizó la selección Sub-14 de Lara, que cayó en la final del Campeonato Nacional disputado en Cabudare. Más allá del resultado, y el reconocimiento a los jugadores por llagar a la final, lo que marcó la narrativa fue la decisión del presidente de AFEL de remover al técnico Hernaex Landaeta, ex jugador profesional y ex selección del estado Lara, a solo dos semanas del clasificatorio, luego de tres meses de trabajo con el grupo. Por su parte el campeón del torneo, Táchira, trajo como estratega al ex vinotinto José «el Patón» González, quien más allá de sus virtudes y errores, generaba un ambiente de alto nivel dentro de la selección «gocha», quien durante ocho meses preparó a su equipo.

Desde esta vitrina consideramos que la salida de Landaeta jugó un papel fundamental en el rendimiento del grupo, más allá del enfoque que se le quiso dar en ese momento. Las decisiones pesan, y en el fútbol larense, cada movimiento institucional tiene repercusiones que van más allá del marcador.

¡Gran error pretender borrar la historia!

Lara es tierra de fútbol. Lo ha sido desde siempre. Ignorar esa historia —más allá de los resultados— es una burla a la identidad. Pretender que el Lara FC del 65, el Unión Deportiva de Lara de los 90, o figuras vinotinto como Luis “el Hueso” Ramos, Frank Domínguez, Deybiger Morales, Motoneta, Ordan Aguirre, entre otros, no existieron, es negar el alma deportiva de esta región.

Desconocer que el Unión Lara llenaba semanalmente el Farid Richa, o que en Lara jugaron futbolistas de selección como Héctor Rivas, Stalin Rivas, y muchos más, es una forma de no querer a la región. Algunos dirigentes deben dejar la mezquindad. Deben reconocer la historia. Porque sin memoria, no hay arraigo. Y sin arraigo, no hay futuro.

Ya basta de mentalidad cristalina

Este análisis no pretende incomodar, pero si alguno de los protagonistas de esta mesa de tres patas, se siente aludido o molesto por lo expuesto, entonces quizás ya forman parte de esa generación cristalina que confunde crítica con ataque.

No es tiempo de señalar a quienes observan, analizan y cuestionan con fundamento. Es tiempo de hacer mea culpa, de entender que los dirigentes pasan, los ciclos se cierran, pero la crítica profesional queda.

El fútbol larense merece más que aplausos internos y celebraciones sin resultados. Merece visión, autocrítica y voluntad de construir desde la verdad. Porque solo desde allí se puede sembrar el arraigo que tanto se reclama, y cosechar el respeto que aún está por ganarse.

No es necesario «decretar días de júbilo» por llegar a una final, tampoco campañas de intriga, o comunicación hollywoodense, para pretender enamorar el público guaro. Lara necesita sentido común, criterios de alto nivel, arraigo generacional, y lo más importante, identidad. Para lograr eso se debe trabajar lo que no se ha trabajado, un enfoque dirigencial, que sume y multiplique, y no, que reste y divida.

TRD Sport | Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760