Comenzar el año observando estas realidades puede parecer un ejercicio duro, pero también puede ser una oportunidad. El inicio de un nuevo ciclo siempre trae consigo la posibilidad de corregir, de crecer y de mejorar. Si logramos que la comunicación deje de ser vista como un accesorio y se convierta en el motor que une a la afición con sus equipos, entonces habremos dado un paso hacia adelante. Que este 2026 sea el año en que quienes tienen la responsabilidad de comunicar encuentren en la claridad y en la transparencia la mejor herramienta para motivar y construir futuro. (LAP)

Los últimos cinco días de 2025 y el primer día de 2026 fueron un ejemplo claro de cómo la comunicación define el pulso deportivo. Los Cardenales de Lara, junto con la LVBP, sostuvieron a la fanaticada en torno al béisbol venezolano con una estructura comunicacional de altura: notas de prensa constantes, fotografías, atención directa a los medios acreditados, transmisiones televisivas en señal abierta, cientos de radios conectadas y un uso inteligente de las redes sociales como complemento, nunca como sustituto. El béisbol cerró el año y abrió el siguiente con claridad: el 30 de diciembre se definió al último clasificado, el 31 el país almorzó con el draft de refuerzos y el 1 de enero se presentó el calendario del todos contra todos. Tres fechas, tres certezas, tres gestos de respeto hacia la audiencia.

La otra cara de la moneda

En contraste, el fútbol en Lara comenzó el 2026 con una tabla al estilo Jumanji, esperando que los dados decidan su destino. El Barquisimeto FC, pese a haber mostrado organización, apertura y buenas vibras en 2025, mantiene una comunicación atrapada en la “spielbergización” mediática, confundiendo estética con esencia. Dentro de su pequeño nicho en redes sociales, anunció movimientos en categorías menores, incluso relegó como entrenador juvenil a quién llevó al club a cuartos de final de la Liga Futve2 sin dar explicaciones, algo que en otro lugar hubiese generado un hecatombe, todo esto mientras se espera la confirmación oficial de quién dirigirá al equipo profesional. Se dice, se rumorea, se especula que será Amletto Bonaccorso, nombre que dejamos en el aire a la espera de saber si es verdad o no.

El regreso del Deportivo Lara a esta realidad añade más misterio que certezas. El Campeón de Venezuela a principios de la segunda década del siglo, vuelve como una caja de Pandora: redes sociales —no medios de comunicación— lo presentan con mensajes crípticos y rumores que apuntan a José María Morr como estratega. La institución parece repetir errores del pasado, apostando a la intriga como argumento comunicacional, olvidando que la hinchada necesita claridad y no trailers de expectativa.

Cuando el ambiente motiva

El contraste se hace más humano cuando observamos lo que el béisbol logra incluso en lo improvisado. En una caimanera de fin de año, los periodistas y miembro de medios de comunicación acreditados para cubrir a los Cardenales de Lara formaron un equipo llamado El Palco, demostrando que la comunicación del béisbol no solo informa, sino que genera comunidad, identidad y hasta juego compartido. Ese detalle, aparentemente menor, refleja cómo el este deporte convierte la comunicación en un espacio de encuentro, mientras el fútbol sigue atrapado en silencios, chismes, envidias y rumores.

La enseñanza es clara: el deporte no solo se juega en la cancha, también se juega en la manera de contarlo. El béisbol habla claro, define roles y respeta audiencias. El fútbol guaro insiste en la intriga y en la desatención a la prensa que estudia y fomenta valores éticos. En Lara, el 2026 comienza con dos relatos distintos: uno que se apoya en la transparencia y otro que se refugia en el misterio. Y quizá la reflexión más humana sea esta: la comunicación no es un accesorio, es el motor que convierte la pasión en memoria y la memoria en identidad.

¡Seguid el ejemplo de..!

Mientras los Cardenales de Lara y el resto de los equipos clasificados complementaban con orden lo que señalaba la LVBP, cada uno desde la óptica de su estado, en Venezuela seguimos esperando definiciones en el fútbol. El béisbol cerró y abrió el año con calendario, refuerzos y certezas; el fútbol, en cambio, comienza el 2026 con la incógnita sobre quién será el técnico de la Vinotinto y con clubes que aún no terminan de aclarar sus proyectos. Se menciona a Oswaldo Vizcarrondo como candidato, por los mensajes indirectos de Jorge Giménez a los medios aliados a su gestión, pero nada se confirma.

Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760