El deporte federado en el estado Lara se prepara para uno de los compromisos más importantes del calendario nacional: los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles 2026, considerados la cita polideportiva más relevante del país. Este evento, que desde la década de los 90 se ha convertido en un termómetro de gestión para los gobernantes de turno, será nuevamente la vitrina donde se mida la capacidad organizativa, competitiva y comunicacional de cada región.

En Lara, la expectativa es alta. La llegada del comandante Luis Reyes Reyes a la Gobernación ha generado confianza en la comunidad deportiva, por su conocimiento y experiencia en el área. Sin embargo, el principal desafío no está en la voluntad, sino en el tiempo. Mientras otros estados comenzaron sus procesos de preparación desde noviembre de 2025, Lara aún debate la fusión entre FUNDELA e IDEL, lo que mantiene en suspenso la definición de cargos estratégicos y la planificación metodológica de las delegaciones.

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Los antecedentes recientes muestran que Lara obtuvo el cuarto lugar en las ediciones de 2022 y 2024, siempre bajo la presión del vecino estado Yaracuy, que se benefició en gran parte por la migración de atletas y entrenadores, y de una estructura organizativa -para ese momento- más consolidada. En disciplinas como el fútbol masculino y femenino, así como el coleo, la ausencia de clasificación en los Juegos de Oriente 2024 evidenció debilidades que deben ser atendidas con urgencia. Además, deportes que en el pasado colocaban a Lara como potencia han visto disminuir su producción de medallas, lo que obliga a replantear estrategias.

La comunidad deportiva reconoce el esfuerzo de los nuevos directivos de FUNDELA e IDEL, quienes han mostrado disposición en la planificación más allá del rol que cada uno cumpla. No obstante, tanto ellos como los dirigentes de asociaciones y hasta los medios de comunicación se mantienen a la expectativa de la fusión institucional. La definición de si se ratificarán los actuales responsables o se incorporarán nuevos profesionales especializados en metodología deportiva es clave para garantizar un proceso competitivo sólido. Cada día que pasa sin claridad en la estructura organizativa representa tiempo perdido frente a rivales que ya avanzan en su preparación.

Clasificatorios a la vuelta de la esquina

El gobernador ha manifestado su intención de devolver a Lara el protagonismo deportivo que tuvo en la primera década del siglo, recordando incluso que muchos implementos deportivos aún en uso datan de su gestión anterior. Esa voluntad es reconocida, pero la planificación no puede esperar. El mito arraigado de que la dinámica social y comercial del estado comienza después de la procesión de la Divina Pastora no puede trasladarse al ámbito deportivo, porque los clasificatorios están previstos para febrero y el margen de acción es reducido.

Los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles 2026 no solo son una competencia, sino también un espacio de evaluación. Cada medalla, cada clasificación y cada resultado reflejarán el nivel de organización y compromiso de las autoridades regionales. Para Lara, el reto es doble: consolidar la fusión institucional y garantizar que los procesos precompetitivos y competitivos se ejecuten con la seriedad que demanda el evento polideportivo más importante de la nación.

¡Alarmas que obligan a pensar en otros planes!

La intención de este escrito no es encender las alarmas, porque ya deberían estar encendidas, sino motivar a que se tomen decisiones lo más pronto posible. La procrastinación no puede convertirse en el pan que alimente la ansiedad de propios y extraños, especialmente cuando se trata de un evento de la magnitud de los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles 2026. El tiempo es un factor que no se recupera, y cada día sin definiciones claras representa un paso atrás frente a estados que ya avanzan en su preparación.

En este contexto, algunos dirigentes han sugerido que podría ser útil contar con una instancia dedicada exclusivamente a los Juegos Nacionales, que sirva de enlace entre asociaciones, entes deportivos y la Gobernación. No se trata de una obligación, sino de una alternativa que permitiría concentrar esfuerzos en planificación metodológica, logística y comunicación, mientras se concreta la fusión institucional. La ventaja es que en Lara existen personas con experiencia comprobada temas relacionados con Juegos Nacionales Juveniles, lo que abre la posibilidad de aprovechar ese capital humano si se considera necesario. La idea puede darse o no, pero lo que sí resulta ineludible es reconocer que el tiempo apremia y que cualquier mecanismo que ayude a ordenar el trabajo será un aporte para llegar preparados a la cita polideportiva más importante del país.

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