Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760

Lo que hasta hace unos días era un murmullo constante en los pasillos del deporte larense y el voleibol nacional, finalmente encuentra un punto de luz. El estratega crepuscular Miguel Cambero sostendrá este próximo martes 25 de agosto una reunión fundamental en Caracas con la directiva de la Federación Venezolana de Voleibol (FVV), liderada por su presidente José Vásquez. La cita servirá para afinar detalles, revisar la viabilidad contractual y definir las bases de un proyecto que busca devolverle la identidad competitiva al sexteto patrio.

En conversación con TeleRadio Digital, Cambero abordó el contexto de este viaje a la capital. Su nombre no es ajeno a las páginas doradas del deporte venezolano: fue el artífice metodológico desde la banqueta en aquella mítica medalla de oro de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, cuando Venezuela tumbó a la gigante Brasil de Giba. Aquella gesta no fue una casualidad, sino el reflejo de un proceso donde la disciplina y la convicción táctica demostraron que los límites son, muchas veces, meras ficciones del rival.

El desafío del calendario y la visión hacia 2032

El panorama que aguarda al seleccionado nacional es tan exigente como estimulante. El reto más inmediato será el Campeonato Sudamericano Masculino —con carácter de Clasificatorio Preolímpico hacia Los Ángeles 2028—, que se disputará del 8 al 13 de septiembre en Río de Janeiro, Brasil. La agenda contempla además para el 2027 el Campeonato Mundial de la categoría y la ruta hacia los Juegos Panamericanos Lima.

No obstante, la mirada del técnico y de la dirigencia pretende romper la urgencia del corto plazo. La propuesta federativa busca sembrar un plan integral de desarrollo con horizonte hacia el año 2032, y es que es muy claro que tanto en el deporte, como en la vida, los triunfos efímeros no sostienen una disciplina; lo que verdaderamente perdura son los procesos que dignifican el talento y construyen estructura.

Calma para el deporte larense: una transición planificada

La posible llegada de Cambero al escenario nacional ha generado inevitable inquietud en la comunidad deportiva regional, donde se desempeña como Director de Alto Rendimiento del Instituto de Deporte del Estado Lara (IDEL). Sin embargo, el estratega transmite absoluta tranquilidad a los atletas y entrenadores de la entidad: no habrá un abandono a la deriva.

Cambero ya sostuvo conversaciones con las máximas autoridades regionales, incluyendo al Gobernador del estado y la directiva del IDEL. La hoja de ruta aparente —a la espera de lo que formalmente se defina el martes en Caracas— apunta a cumplir con el compromiso del Preolímpico en septiembre, asumir durante los últimos meses de 2026 la fase final de planificación metodológica hacia el próximo ciclo y, sobre todo, acompañar a la delegación larense en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles, o en tal caso, apoyar como asesor todo lo que se estructure de ahora en adelante dentro del alto rendimiento del deporte guaro hasta finalizados los JDNJ.

Aunque el Ministerio del Deporte y el IND no han oficializado la fecha, la expectativa del sector ubica la cita magna entre la última semana de noviembre y la primera de diciembre. Lara fue la entidad con mayor cantidad de atletas clasificados en el país, y puede que sea sede de un buen número de deportes, un esfuerzo de equipo que Cambero no contempla dejar inconcluso. La idea es dejar el terreno sembrado en Lara para, a partir de 2027, entregarse de lleno a la Vinotinto del aire.

La revalorización de la identidad criolla

El eventual retorno de Miguel Cambero abre también una ventana de reflexión sobre la gestión del talento en nuestro país. Desde esta redacción recordamos la reflexión de un alto jerarca del deporte nacional, quien manifestó en una reunión el sinsentido de buscar de forma casi obsesiva en el extranjero lo que en casa sobra en capacidad y sentido de pertenencia. ¿Por qué buscar afuera cuando Venezuela ha parido estrategas de la talla de Néstor Salazar en el baloncesto, o de Richard Páez —quien se encuentra en Venezuela— en el fútbol ?

El «Boom Vinotinto» que estremeció la primera década de este siglo no fue un milagro casual ni un chispazo de suerte; fue el resultado de entrenadores venezolanos que entendieron la psiquis, el orgullo y el dolor de sus atletas. Retomar la figura de Cambero en el voleibol es devolverle al deporte patrio un toque de pertenencia e identidad. Porque para volver a ganar en las canchas internacionales, primero hay que volver a creer en lo que se forma en casa.

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