Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760

El doble terremoto del 24 de junio dejó una marca profunda en la vida nacional. La magnitud del impacto estructural y humano mantiene al país en un estado de tensión que tardará años en disiparse. La emergencia obliga a replantear la dinámica cotidiana y a comprender que la «normalidad» será un proceso largo y complejo. En ese contexto, el deporte venezolano enfrenta el reto de reorganizarse sin perder de vista la realidad que atraviesan miles de familias afectadas.

El calendario nacional en pausa

Hasta antes del desastre natural, la agenda deportiva del segundo semestre de 2026 avanzaba con ritmo constante. Los Juegos Estudiantiles, previstos entre el 16 y el 26 de julio en Falcón, Zulia y Trujillo, quedaron suspendidos pese a que estas regiones no sufrieron daños mayores. La cercanía del evento con la tragedia hacía inviable cualquier actividad masiva. Los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Caracas 2026, programados para el 22 de agosto, también entran en revisión, ya que Caracas, Miranda y La Guaira concentran buena parte de las afectaciones.

Aunque las autoridades deportivas no han emitido pronunciamientos formales, es evidente que los juegos comunales y estudiantiles están detenidos. Los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles podrían moverse hacia la fecha prevista para los Juegos Comunales, lo que permitiría ganar un mes adicional para reorganizar la logística y no interrumpir el ciclo olímpico. Este ajuste daría margen para garantizar la participación de los atletas clasificados y permitiría que las entidades menos afectadas asuman la responsabilidad operativa, incluso, cambiar de sedes no sería descabellado entendiendo la realidad nacional.

El escenario internacional continúa

Venezuela mantiene presencia en los Juegos Parasuramericanos de Valledupar, donde la delegación viajó y ha cumplido con su preparación. El baloncesto trasladó sus ventanas premundialistas a Cali, decisión lógica ante la imposibilidad de generar un ambiente deportivo en Barquisimeto y Puerto La Cruz, la U17 de los gigantes estuvo en el Mundial en medio de la catástrofe, aunque los resultados no fueron positivos. Las ligas extranjeras avanzan con presencia venezolana y el Mundial de Fútbol dedicó gestos solidarios hacia el país en medio de la tragedia. A diecisiete días del inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo, la información sobre la preparación de la delegación es limitada, aunque se presume que los atletas élites mantienen sus rutinas desde distintos espacios.

Eventos de alto nivel en revisión

Los Juegos Bolivarianos de la Juventud, previstos para noviembre en la Gran Caracas, dependen de un pronunciamiento de ODEBO. La sede se encuentra en la zona más afectada y cualquier decisión deberá considerar tanto la infraestructura como la capacidad operativa. El deporte profesional también enfrenta ajustes. La Liga Mayor de Beisbol Profesional fue suspendida y las organizaciones evalúan sus próximos pasos. La Liga FUTVE deberá definir el formato del torneo clausura y revisar las afectaciones en la segunda división. El beisbol profesional revisa su planificación ante la situación de los Tiburones de La Guaira y la dinámica de la Gran Caracas. El hipismo espera autorización para retomar actividades y algunos eventos menores podrían ser postergados incluso hasta 2027.

El deporte como espacio de recuperación emocional

En medio de la reconstrucción, distintos especialistas coinciden en que el deporte puede convertirse en un elemento de apoyo psicológico y social sin que ello implique una celebración inapropiada. La psicóloga deportiva María Gabriela Rivas señala que “la actividad física ayuda a regular la ansiedad y reconstruir rutinas en momentos donde todo parece incierto”. El sociólogo Andrés Salas explica que los espacios deportivos permiten restablecer vínculos comunitarios y generar sentido de pertenencia, elementos esenciales para la cohesión social en contextos de crisis. El médico del deporte Javier Lugo afirma que retomar actividades de forma progresiva contribuye a estabilizar la salud integral de los atletas y de la población, siempre que se haga con responsabilidad y respeto hacia quienes atraviesan pérdidas.

Resiliencia y responsabilidad

La reconstrucción del deporte venezolano será un proceso paralelo al esfuerzo nacional por recuperar la estabilidad. Aunque las autoridades aún no han definido calendarios ni formatos, es necesario reconocer que el deporte internacional sigue su curso y que las organizaciones venezolanas deberán adaptarse a esta realidad. Este análisis no busca restar importancia al dolor que atraviesa el país, sino comprender que el deporte, como parte de la vida social, también deberá reorganizarse para acompañar el proceso de recuperación. En momentos como este, la resiliencia se convierte en una herramienta colectiva y el deporte puede aportar orden, disciplina y sentido de comunidad sin perder de vista el respeto que exige la magnitud de lo ocurrido.