“Antes de competir, un estado también necesita reunirse. La misa del Día del Deporte en la Catedral de Barquisimeto no es solo un acto religioso: es el momento en que Lara se mira como familia, reconoce su camino y se prepara para darlo todo por su nombre.” (LAP)

Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760
El deporte tiene fechas que celebran logros, pero también tiene momentos que invitan a detenerse. Este 22 de junio, Lara vivirá uno de esos instantes que no se explican solo con cifras ni con medallas. El Día Nacional del Deporte, con su misa confirmada en la Catedral Metropolitana de Barquisimeto, se convierte en un punto de encuentro para una comunidad que ha trabajado durante meses con un mismo propósito: representar al estado en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Caracas 2026.
La Catedral, con su historia y su voz, será el escenario donde atletas, entrenadores y dirigentes podrán mirarse como equipo antes de volver a la intensidad de los entrenamientos. Será un espacio para respirar juntos, para reconocerse, para agradecer lo que se ha logrado y para asumir lo que está por venir.
El clasificatorio que unió a una región
Lara llega a esta fecha con una energía particular. La fase clasificatoria dejó más que resultados: dejó una sensación de movimiento colectivo. Más de 600 atletas aseguraron su presencia en la cita nacional, un número que habla de estructura, de constancia y de un estado que vuelve a creer en su capacidad competitiva.
Pero más allá del dato, lo que queda es la imagen de cientos de jóvenes que entrenaron bajo sol, lluvia, horarios imposibles y recursos ajustados; entrenadores que sostuvieron procesos; asociaciones que reorganizaron calendarios; familias que acompañaron. Ese esfuerzo compartido es el que este 22 de junio se reúne bajo un mismo techo.
La misa como punto de partida
La misa no será un acto protocolar. Será un gesto. Un recordatorio de que antes de competir, se pertenece. Antes de representar, se agradece. Antes de salir a Caracas, se mira hacia adentro.
Las autoridades del deporte regional han convocado a este encuentro que, más que una ceremonia, será un momento de cohesión. Un instante para que cada atleta entienda que no viaja solo, que detrás de cada uniforme hay una historia, un estado, una comunidad que lo respalda.
Un día para agradecer y para proyectar
Este 22 de junio no será un día más. Será un punto de inflexión. Un momento para que Lara se vea como familia deportiva antes de partir a la competencia más importante del ciclo juvenil. Un espacio para agradecer lo que se ha logrado y para pedir claridad, fuerza y unidad en lo que viene.
Porque cuando un estado se reúne, se reconoce y se acompaña, la competencia deja de ser un salto al vacío y se convierte en un acto de identidad. Lara llega al Día del Deporte con la vara en alto. Y sobre todo, debe llegar unida.

