Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760

A falta de solo una semana para la gran inauguración, el ambiente en República Dominicana es de pura efervescencia deportiva. Santo Domingo ya respira el aroma de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, una cita histórica que reunirá a más de 6,000 atletas procedentes de 37 naciones dispuestas a competir al más alto nivel en el evento multideportivo más antiguo del continente.

La capital dominicana ultima los detalles organizativos en sus sedes principales para dar una cálida bienvenida a las delegaciones. El legendario Estadio Olímpico Félix Sánchez será el escenario que albergará la esperada Ceremonia de Apertura el próximo viernes 24 de julio a las 7:00 p. m., marcando el inicio de dos semanas de pura intensidad y pasión competitiva que se extenderán hasta el 8 de agosto.

La algarabía del Caribe y la hospitalidad local se sienten en cada rincón del Distrito Nacional, una energía que el comité organizador ha querido plasmar de manera oficial a través de su material audiovisual de promoción. En la pieza compartida por la organización, el gran protagonista es Colí, la mascota oficial de los Juegos inspirada en el barrancolí, un ave endémica de la isla conocida por su colorido plumaje y su vibrante canto.

Colí representa a la perfección el carisma de la gente caribeña, mostrando en el video promocional la emoción de despertar cada mañana para abrir las puertas de su casa, sintonizar la radio y dar el recibimiento a los deportistas que cruzan fronteras, cielos y mares para encontrarse en un solo abrazo. A través de escenas cotidianas de juego de dominó, el repique de tambores y bailes tradicionales bajo las luces de los estadios, la campaña refleja que en esta fiesta no hay visitantes, sino hermanos unidos por el deporte.

El programa oficial de competencias abarcará un total de 40 disciplinas deportivas distribuidas en infraestructuras clave como el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el Complejo Deportivo Parque del Este, así como subsedes de competencia en la Zona Norte (Santiago, Bonao, Puerto Plata), la Zona Este (Boca Chica, Punta Cana) y el área Metropolitana.

Con el reloj de la plaza central en cuenta regresiva y la antorcha lista para encender el pebetero, Santo Domingo se proyecta ante el mundo no solo como un epicentro de alto rendimiento, sino como la casa común de una región que celebra su identidad a través del esfuerzo de sus atletas.