
El arranque de la temporada 2025-2026 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) fue, para los Cardenales de Lara, una auténtica montaña rusa emocional y deportiva. El equipo se enfrentó a una agenda intensa que, si bien les dejó un balance por debajo de .500 de 2 victorias y 3 derrotas, mostró destellos de lo que puede ser el equipo en la campaña.
El inicio fue desalentador.
La novena larense sufrió dos reveses consecutivos ante los Tigres de Aragua, incluyendo el revés en el Juego Inaugural en su propia casa el 15 de octubre, y una derrota al día siguiente en Maracay. Estos tropiezos generaron las primeras dudas sobre el ajuste del roster y el pitcheo en los compases iniciales.
Sin embargo, el espíritu del equipo resurgió con dos actuaciones memorables en el Antonio Herrera Gutiérrez. La primera victoria, el viernes 17, llegó en un emocionante duelo de pitcheo ante los Navegantes del Magallanes, donde el pitcher Adrián de Horta permitió solo 3 hits en el compromiso y lideró el pitcheo cardenal en esa victoria 1 rayita por 0. Este impulso se mantuvo el sábado 18, ante los Tiburones de La Guaira. Dos victorias consecutivas en casa devolvieron la confianza a la afición y al dogout.

Lamentablemente, la semana cerró con un sabor agridulce. El domingo 19, los Cardenales cayeron nuevamente ante Tiburones, de manera apabullante donde el pitcheo larense permitió 15 carreras. Lo que impidió que el equipo terminara la primera serie de compromisos con marca nivelada.
Al revisar la caja de bateo, aunque las estadísticas completas de la semana son preliminares, es evidente que el núcleo ofensivo debe tomar las riendas. Nombres como Rangel Ravelo, una figura esperada en la producción de carreras, y las nuevas incorporaciones,.deben justificar su peso en el lineup. La llegada de figuras como Everson Pereira y Rafael Ortega al outfield prometen profundidad, sin olvidar el gran debut de Damiano Palmegiani, que ha destacado de manera sensacional tanto en la ofensiva como en la defensiva. pero es en esta primera semana donde el promedio colectivo debe elevarse para sostener al equipo.
Lo que se avecina
En resumen, los Cardenales terminaron la semana con un récord de 2-3. Este inicio irregular es un llamado de atención. Si bien las victorias demostraron que hay material para competir (especialmente el cuerpo de lanzadores y la oportuna ofensiva), las tres derrotas iniciales subrayan la necesidad de mayor consistencia en el pitcheo abridor y una ofensiva más productiva desde el primer día.
La clave para Cardenales estará en estabilizar su rendimiento, especialmente en los juegos fuera de casa, y capitalizar los encuentros como local para no ceder terreno en las primeras de cambio. Es solo el inicio, pero en una liga tan corta y competitiva como la LVBP, cada partido cuenta.

TRD sport | Por Rober Hernández
