
Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760
El Estadio Farid Richa se viste de gala este domingo 18 de octubre a partir de las 6:30 de la tarde para albergar el que podría ser el último derbi de la temporada en la categoría de plata del balompié nacional. Barquisimeto SC y el Deportivo Lara se verán las caras por cuarta ocasión en la ronda eliminatoria, en un duelo donde las estadísticas particulares favorecen al conjunto aurinegro, que registra dos triunfos y un empate en los enfrentamientos previos.
Aunque ambos contendientes ya tienen asegurado su boleto a la fase final que otorga el anhelado cupo a la primera división, el orgullo regional y el prestigio institucional flotan en el ambiente de la capital larense. Los puntos en juego sirven como un aliciente táctico, pero el trasfondo emocional de este choque dibuja dos realidades completamente opuestas en la antesala de la lucha por el ascenso.
El peso del favoritismo y la presión en el bando rojinegro
En el periodismo deportivo suele imperar la máxima de que la verdadera noticia surge de lo imprevisible, es decir, «noticia no es que un perro muerda al hombre, sino que un hombre muerda a un perro». Para el Deportivo Lara, la etiqueta de gran favorito impuesta por la opinión especializada nacional representa un doble peso en la espalda, si sube es normal, de no lograrlo pudiera verse como una catástrofe. Tras una primera mitad de competición para el olvido y una segunda vuelta de ensueño, la institución rojinegro afronta el cierre con una exigencia ineludible: ascender a toda costa.
En los pasillos del fútbol local se especula sobre la magnitud de esta presión, llegando a circular conjeturas sobre el futuro de la estructura institucional en caso de no alcanzar el objetivo máximo, lo que eleva exponencialmente el margen de tensión para el combinado visitante en este cierre de eliminatoria y por lo que se avecina.
Barquisimeto SC y un proyecto integral con la mira en alto
En la acera de enfrente, el panorama respira otra dinámica. El cuadro de casa, consolidado bajo la dirección técnica de Gabriel Cichero y respaldado por la visión organizativa de Ricardo Naim, llega a la cita con una estabilidad anímica envidiable. Más allá del compromiso profesional, el club celebra un hecho sin precedentes en su estructura formativa: la clasificación de sus seis categorías de la Liga Futve Jr (Sub-15, Sub-16, Sub-17, Sub-18, Sub-19 y Sub-21) junto al primer equipo a la respectiva fase final del torneo.
Sin la soga al cuello de la urgencia existencial que arrastra su rival, pero con la ilusión intacta de conquistar la máxima categoría en apenas su segunda temporada, el cuadro barquisimetano afronta el choque con la tranquilidad de un proyecto que ya muestra frutos sólidos en su cantera.
El balón rodará en el Farid Richa bajo la expectativa de un posible ensayo general de lo que podría ser la gran final de la Segunda División, un escenario soñado por la fanaticada larense que asegura el protagonismo absoluto de la región en la élite del fútbol venezolano.

