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Ginebra, 19 mar (EFE).- La ONU acusó este martes fuerte y claro a Israel de estar cometiendo un crimen de guerra contra la población de Gaza al privarla de alimentos hasta extremos que han llevado a, al menos, 210.000 personas a la hambruna en el norte del enclave, y que han puesto a más de 1,1 millones de gazatíes en riesgo inminente de sufrir la misma situación.
«La situación de hambre, inanición y hambruna es consecuencia de las enormes restricciones impuestas por Israel a la entrada y distribución de ayuda humanitaria y bienes comerciales, del desplazamiento de la mayor parte de la población, así como de la destrucción de infraestructuras civiles vitales», señaló el alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, Volker Türk.
Tanto utilizar el hambre como método de guerra, como aplicarlo a toda una población, constituyen crímenes de guerra, aseguró un portavoz de la Oficina de Türk, tras precisar que esto no constituye un dictamen legal -que corresponde a los tribunales-, sino una evidencia que resulta de lo que establece el derecho humanitario internacional, que el Estado de Israel está obligado a respetar.
En la víspera, un consorcio internacional de expertos en alimentación y nutrición, a cargo de establecer la Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC), anunció que se habían reunido todos los elementos que confirman que la hambruna se producirá entre el momento en el que evaluaron la situación, la semana pasada, hasta mayo.
Con más de dos millones de palestinos pasando hambre en mayor o menor medida, se trata del más elevado número de personas en riesgo de caer en una «situación alimentaria catastrófica» -que ya prácticamente nada separa de la hambruna y que lleva a muertes por inanición- registrado por el sistema IPC desde su creación.
Coincidiendo con la publicación de esos datos, Israel denegó la entrada a Gaza del jefe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), el mayor organismo capaz de aportar ayuda humanitaria en el enclave y que ha sido blanco de una sostenida campaña de descrédito por parte del Gobierno israelí.
Más allá de las clasificaciones y las metodologías difíciles de interpretar, la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) explicó que los datos sobre el hambre en Gaza no describen una posible realidad a futuro, sino una situación que está ocurriendo ahora mismo, al menos en las dos áreas administrativas del norte del territorio palestino.
«Todos los mecanismos de supervivencia se han agotado y, atención, esos mecanismos son gente comiendo semillas de pájaros, forraje para animales, hierba y maleza. Estamos más allá de eso, literalmente no queda nada», precisó el portavoz de la OCHA, Jens Laerke, quien a pesar de tener veinte años de experiencia siguiendo una crisis humanitaria tras otra, no pudo evitar que se le quebrara la voz al describir la situación.
En la práctica, al menos el 70 % de los gazatíes que quedan en el norte de Gaza, es decir, unos 210.000, ya están padeciendo hambruna y las muertes por inanición aumentarán allí día a día, entre particular entre los más frágiles, que son los niños y enfermos.
«Estas no son proyecciones de lo que seguramente va a ocurrir al final de mayo (si no se abastece de alimentos a los gazatíes), sino que la hambruna seguramente está ocurriendo en un período que empezó hace dos días», precisó Laerke.
Hace algunas semanas se reportaron las primeras muertes de niños a causa del hambre en los escasos hospitales que siguen funcionando en Gaza, pero se cree que las cifras oficiales son inferiores a la realidad porque la mayoría no consigue llegar hasta las instalaciones médicas, a falta de medios de transporte o por el caos provocado por los bombardeos israelíes y la propia falta de alimentos.
El alto comisionado Türk se dirigió a los aliados de Israel, a los que pidió que usen su influencia para convencer al gobierno de que facilite la entrada y la distribución de la ayuda humanitaria en las cantidades suficientes y de forma continúa, la única forma de revertir al menos una parte de una tragedia que cada día es peor. EFE