Bangkok, 3 dic (EFE).- El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, acusó este domingo a «terroristas extranjeros» de perpetrar un ataque con explosivos durante una misa católica que dejó al menos cuatro muertos y 42 heridos en una universidad del sur del país.
«Condeno en los términos más enérgicos posibles los actos sin sentido y más atroces perpetrados por terroristas extranjeros en la Universidad de Mindanao, en (la ciudad de) Marawi, en la mañana de este domingo», declaró el presidente en X (antes Twitter).
El jefe de Estado filipino, no obstante, no aportó nacionalidad o afiliación a grupo armado de los supuestos atacantes, mientras la Policía investiga el lugar del incidente para trata de esclarecer la autoría del atentado.
«Los extremistas que ejercen la violencia contra los inocentes siempre serán considerados enemigos de nuestra sociedad. Extiendo mi más sentido pésame a las víctimas», subrayó Marcos al asegurar que ha pedido aumentar la seguridad de la región.
«Tengan la seguridad de que llevaremos ante la justicia a los autores de este acto despiadado», zanjó el presidente.
La explosión, de la que se desconoce su autoría, sucedió alrededor de las 7.00 hora local (GMT +8) en un gimnasio de la Universidad de Mindanao donde se celebraba un acto religioso al que atendieron decenas de personas.
La Universidad de Mindanao está «profundamente entristecida y consternada por el acto de violencia ocurrido durante una reunión religiosa», dijo en un comunicado publicado en Facebook.
«Condenamos inequívocamente y en los términos más enérgicos posibles este acto horrible y sin sentido», subrayó la entidad educativa al anunciar la suspensión de clases hasta nuevo aviso.
En 2017, Marawi fue el escenario de un sangriento enfrentamiento a raíz de que grupos yihadistas afines al Estado Islámico (EI) tomaran el 23 de mayo parcialmente la ciudad, donde entraron con banderas y estándares del EI.
Durante cinco meses, el Ejército filipino combatió calle por calle con los extremistas hasta lograr liberar la urbe, en una batalla donde murieron más de 1200 personas -978 yihadistas, 168 soldados y 87 civiles-.
Con cerca de un 20 por ciento de población musulmana, la sureña isla de Mindanao ha sido escenario desde hace décadas de conflictos entre el Gobierno y diversos grupos extremistas, entre ellos la organización yihadista Abu Sayaf y el Grupo Maute, ambas adscritas al EI.
La explosión en Marawi ocurrió dos días después de que 11 presuntos miembros del grupo terrorista Dawlah Islamiyah y su líder murieran en operaciones militares en una zona montañosa de la provincia de Maguindanao del Sur, en el suroeste de Mindanao. EFE
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