Quito, 9 ene (EFE).- Los aeropuertos de Quito y Guayaquil mantienen sus operaciones con normalidad, pero con ciertas medidas de seguridad, ante las acciones de violencia de grupos de delincuencia organizada en todo el país.
«Las operaciones aeroportuarias se mantienen abiertas», informó la empresa aeroportuaria y enumeró varias de las normas de seguridad que aplicará para resguardar a sus instalaciones y clientes.
Mencionó que sólo aceptará el acceso a la terminal aérea de pasajeros que porten sus documentos de viaje como el billete aéreo, el pasaporte o el carné de identidad y el pase para abordar.
El Aeropuerto de Quito no permitirá el ingreso de familiares u otros visitantes a la terminal para despedir o recibir pasajeros ni tampoco la aglomeración en los diferentes andenes de la terminal.
Además, reforzará el control y revisión de pasajeros y equipajes, y efectuará revisiones aleatorias de vehículos antes del ingreso al aeropuerto.
Asimismo, solicitó a los pasajeros llegar con anticipación al aeropuerto y tener cuidado con sus pertenencias, sobre todo, con sus equipajes de mano.
La firma aeroportuaria de la capital ecuatoriana también recomendó a los pasajeros confirmar el estado de sus vuelos con sus aerolíneas.
Recordó que los viajeros que deban trasladarse en horas de la noche y madrugada, cuando esté en vigor el toque de queda en el país (entre las once de la noche y las cinco de la mañana), podrán hacerlo y trasladarse por carretera hacia la terminal con sus documentos de viaje (pasaporte o carné de identidad y boleto aéreo o pase de abordar).
También el aeropuerto de Guayaquil (suroeste) informó del desarrollo normal de sus actividades, pero con restricciones de ingreso a la terminal aérea «de personas que no justifiquen su entrada».
En un comunicado señaló que la Dirección General de Aviación Civil «elevó el nivel de amenaza en los aeropuertos del país, pasando de un nivel de amenaza bajo a un nivel medio».
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, decretó el pasado lunes un estado de excepción en todo el país, debido a la acción violenta de grupos de delincuencia organizada, sobre todo por disturbios en unas seis cárceles y la fuga de reos considerados de alta peligrosidad.
El incendio de vehículos, el secuestro y amenazas a agentes de policía y penitenciarios, ataques con explosivos y la irrupción de encapuchados armados a un canal de televisión de la ciudad de Guayaquil, desbordó la situación en Ecuador, que este martes vivió una jornada de terror. EFE