Por Luis Alonzo Paz | CNP 10.760

Al revisar los mensajes que hemos recibido en nuestras plataformas sobre los Juegos Comunales, los Juegos Estudiantiles y los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles, queda claro que las interrogantes no giran únicamente en torno a organización, resultados o estructura. El punto central es la edad, ese factor que determina cuándo un atleta puede explorar, cuándo puede formarse y cuándo puede entrar en el camino del alto rendimiento y obviamente la posibilidad de ingresar a la alta competencia. Y aunque parezca un detalle técnico, es la base sobre la cual se construyen los sistemas deportivos más sólidos del mundo.

Cierta excepción aplica

Pocos deportes, como la gimnasia, permiten hablar de alta competencia en edades muy tempranas. Es una excepción global: atletas que alcanzan la élite antes de los 15 años y que también se retiran antes que el resto. Pero este trabajo no busca comparar disciplinas, sino aclarar que la edad condiciona el tipo de competencia y el tipo de carga que un país puede ofrecer. En Venezuela, desde hace algunos años, se ha ordenado ese camino con una trilogía de eventos que responde a etapas biológicas y académicas, más allá del nombre que cada nación utilice.

Donde muchos comienzan aunque no todos llegan

Entre los 10 y 12 años se desarrollan los Juegos Comunales, equivalentes a los Community Games o Grassroots Festivals en otros países, una fase vinculada a la primaria y a la iniciación deportiva. Entre los 13 y 14 años aparecen los Juegos Estudiantiles, similares a los School Games o Junior Championships, asociados a la secundaria y a la formación general. A partir de los 15 años —y hasta los 18 o 20— el atleta ingresa al ciclo juvenil, equivalente a los Youth Nationals o Junior Elite Games, donde se ubican la especialización temprana y la especialización avanzada, antesala del alto rendimiento.

Cabe destacar que estos tres modelos tienen sus etapas de clasificación competitiva a la par, y aunque cada una de ellas se diferencia con metodologías propias, resulta interesante y hasta obligatorio aclarar que para llegar a la fase final de cada evento competitivo se deben pasar los respectivos filtros, es pocas palabras, no solo es un tema de edad, sino de talento y resultados.

La sempiterna generación

Este modelo no es casual. El Comité Olímpico Internacional otorgó un valor determinante a esta etapa competitiva al crear paralelismos en todas sus estructuras: los Juegos Olímpicos de la Juventud, que este año se celebrarán en Qatar 2026; los Juegos Bolivarianos de la Juventud, que tendrán sede en Caracas a finales de año; los Juegos Panamericanos de la Juventud, realizados el año pasado; y los Juegos Suramericanos de la Juventud, celebrados recientemente en Panamá, donde Venezuela alcanzó un destacado segundo lugar. Todo este ecosistema confirma que el mundo deportivo entendió que el talento se construye desde la adolescencia, no desde la adultez.

Por eso, cuando observamos el modelo venezolano, cobra sentido el valor de los logros —no solo competitivos, sino de detección de talento— que se generan en los Juegos Comunales y Estudiantiles. Son la base del scouting, la primera mirada técnica, el primer filtro natural. Y aunque cada país utilice nombres distintos, la lógica es la misma: trabajar con el atleta desde esa etapa que muchos especialistas llaman “la mutación”, ese tránsito entre niño y joven donde se define la proyección futura.

Los retos inmediatos

En este 2026, Venezuela organiza su ciclo competitivo bajo un calendario que responde a esa estructura por edades. Los Juegos Deportivos Nacionales Estudiantiles se celebrarán del 12 al 16 de julio en Zulia, Falcón y Trujillo. Los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles, que metodológicamente se realizan cada dos años, tendrán lugar del 22 de agosto al 5 de septiembre en Caracas como sede principal, con Miranda y La Guaira como sedes alternas. Y los Juegos Deportivos Comunales, vinculados a la etapa exploratoria, se disputarán del 21 de septiembre al 3 de octubre en Bolívar, Anzoátegui y Monagas. Cada uno responde a una edad, a una etapa académica y a un nivel de exigencia distinto.

En síntesis, la edad no es un detalle: es el eje que ordena el camino. Y si algo deja claro esta trilogía de eventos es que Venezuela, con aciertos y desafíos, incluso con el nombre que se asigne dependiendo la metodología, sigue intentando construir un sistema donde cada etapa tenga sentido dentro del desarrollo del atleta. Comprenderlo es el primer paso para valorar el proceso.